martes, 22 de septiembre de 2015

El triunfo de la traición







Desde el principio, siempre supiste que aquella mujer te traicionaría. De una forma totalmente descarada y absolutamente ausente de toda culpa o remordimiento, pero eso siempre lo supiste. Mujeres como ella no son de tener sentimientos tan ligados a la debilidad humana.
Sus infidelidades son obras de arte pintadas, con genial maestría, en lienzos de seda y talladas en mármol puro que son totalmente imposibles de comprender para un ser vulgarmente moral como tú. Solo aquellos poetas malditos, desvanecidos en tugurios republicanos son capaces de entender el fin último del comportamiento de estas felinas independientes.
Pero dime ¿Cómo podríamos culparla? Desde adolecente tuvo plena conciencia que era más atractiva que el resto de sus amigas, sintió la admiración enamorada de hombres menores, las miradas de deseo de hombres de su edad y las miradas culposas de hombres mucho mayores. Esa conciencia de objeto único lo potencio ya de mujer con una libido pujante y explosiva que claramente no respetaría sentidos de pertenencia absurdos de ningún espécimen macho.
Todos al igual que tu también lo sabían, tus amigos, tus conocidos, extraños que los veían juntos sabían que aquel ser de magnitud sensual imposible de cuantificar en medidas humanas en algún momento te sería infiel restando solo saber cómo y cuándo sería.
Al final te sorprendió, que la infidelidad no fuera con tu mejor amigo, sino que fuera con el novio de su mejor amiga, lo que claramente era culpa de aquella mujer por exponer su novio sin ningún tipo de precaución a una tentación sin límites.
Todo cuando sucedió tu ya te lo esperabas, y en el final de tus días, durante esa lenta agonía (producida una pasión desbocada) te darás cuenta que fuiste más sabio que muchos de los que pasaron por su cuerpo, porque siempre supiste que ella no te pertenecía y el que ella te regalara algunos momentos de su cuerpo, era solo producto de una broma cósmica, de un regalo divino o por un accidente del destino. Siempre lo supiste y eso te hizo rico en su sensualidad y su amor, algo que muy pocos pueden vivir y contar y esto es que tú fuiste al que engañaron.

Vicente Rey

viernes, 24 de agosto de 2012

SIN MIEDO A VOLAR

Bastó una mirada desde el fondo de su inspiración, para saber a ciencia cierta que aquella incertidumbre estaba, o mejor dicho quedaba, totalmente disipada. Momento mismo en el cual se abrieron las puertas del cielo y ante sus ojos todo quedo, a diferencia de lo dicho anteriormente, totalmente claro. Se dio cuenta por fin  que el amor no es más que una mera sinfonía de partículas dispersas en las cuales los seres humanos no tenemos cabida y justo en el momento que su duda eterna se esfumaba para siempre, apretó el gatillo.


                                                                     
                                                                                                              "Vicente Rey"

jueves, 14 de julio de 2011


Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

( Soliloquio final de Segismundo, en "La vida es sueño" de Calderon de la Barca )

EL CREADOR DE SUEÑOS




El creador de sueños miraba cada noche por la ventana al cielo estrellado. Tenía este un encanto especial que lo inspiraba y así dentro, al calor de su hogar, daba paso su imaginación a la creación de los más bellos sueños, los más delicados en los cuales trabajaba con sumo cuidado.

Un noche el creador de sueños vio algo que llamo su atención, esto era una estrella que brillaba más que las demás. Se quedo absorto, mirándola brillar. Estaba como encantado y sin duda era lo más bello que jamás había contemplado.

Cada noche el creador de sueños se asomaba a su ventana, y la buscaba, y cuando la veía en su cara se dibujaba la más bella de las sonrisas.

Noche tras noche se repetía la ceremonia, él salía y la miraba. Comenzó tratando de que esta luminaria se diera cuenta de su presencia y una vez que fue así, comenzó a hablar con ella, en la distancia. Primero eran saludos cordiales dando paso luego a largas conversaciones.

Una noche especialmente cálida, ocurrió algo maravilloso. Cuando el creador de sueños se asomó a su ventana, mirando al cielo, la estrella había desaparecido. No estaba. El se preguntaba que había podido ocurrir, y cuando se dio la vuelta, su amada estrella estaba ahí, frente a él. La estrella había bajado a verle.

Fueron tiempos muy felices, cada día la estrella bajaba con el creador de sueños. Era tanta la felicidad del creador que solo quería agasajarla, creo muchas y bellas cosas para obsequiarle. Creó las ilusiones, las esperanzas, momentos juntos de amor y se los regaló. Fabricó la felicidad, los momentos de espera, las complicidades y se las regaló. Construyo miradas, caricias y susurros de amor y todo eso, se lo dio a su estrella amada.

Un anoche, la estrella le pidió un sueño especial. “¿De que se trata?” preguntó inquieto el creador de sueños… “Quiero un par de alas” respondió ella con su dulce voz.

De inmediato se puso manos a la obra y en su taller creó un par de alas, las más bellas que jamás se hayan visto. Con todo su amor, se las regaló a su estrella.

La estrella tomó las alas, besó al creador de sueños y emprendió el vuelo. Voló mucho y muy lejos. Sobrevoló océanos, continentes y ríos. Se deslizó por el aire durante días que se volvieron semanas, que dieron paso a meses y luego años, muchos y muy tristes años.

En su ausencia el creador de sueños se encerró en su taller y la pena lo fue consumiendo. Fabricó la melancolía, la añoranza. Todos esos lindos sueños que fabricaba estaban ahora rotos y sin brillo. Fabricó el rencor, el abandono, la soledad. Se construyó una armadura de indiferencia.

La estrella cegada al principio por la belleza de sus alas y de su libertad, empezó a añorar los dulces sueños que había dejado en tierra. A pesar de todo, de tener lo que tanto deseaba, su libertad y sus alas, extrañaba los dulces sueños que el creador le fabricaba con tanto amor. Y es así como decidió volver y recuperar aquellos sueños de felicidad.

Pero al volver, encontró al creador tan cambiado y dentro de su armadura, que no lo pudo reconocer. Busco aquellos sueños empolvados por el paso del tiempo gris y solitario, pero le fue imposible encontrarlos. Se habían perdido junto con el creador de sueños.

Con tristeza regresó al cielo, pero nunca, nunca brilló con la misma belleza y los sueños de las personas nunca volvieron a ser los mismos.

El cañonazo de las 12



Soy el encargado del cañonazo de las 12, en el Santa Lucía.

Hoy me reí de todos. No lo disparé a las 12. Lo disparé a las 11. ¡Que
confusión!. Los Bancos cerraron antes, millones de cheques protestados.
Escolares en estampida y hasta el cambio de guardia en La Moneda confundido.

Me reí a carcajadas.

Cuando llego a mi casa, una hora antes, veo a mi vecino arrancar desnudo por
la ventana.

Ya no río.

Ariel Gallegos C.

miércoles, 13 de julio de 2011

El derecho a soñar


Eduardo Galeano

En mi vida.......










Ya perdoné errores casi imperdonables.
Trate de sustituir personas insustituibles,
de olvidar personas inolvidables.

Ya hice cosas por impulso.

Ya me decepcioné con algunas personas ,
mas también yo decepcioné a alguien

Ya abracé para proteger .
Ya me reí cuando no podía .Ya hice amigos eternos.
Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.
Ya fui amado y no supe amar.

Ya grité y salté de felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también los he roto y muchos.

Ya lloré escuchando música y viendo fotos .
Ya llamé sólo para escuchar una voz .

Ya me enamoré por una sonrisa.
Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y ...

Tuve miedo de perder a alguien especial
(y termine perdiéndolo) ¡¡
pero sobreviví !!
Y todavía vivo !!
No paso por la vida.

Y tú tampoco deberías sólo pasar ...
VIVE!!!

Bueno es ir a la lucha con determinación
abrazar la vida y vivir con pasión.

Perder con clase y vencer con osadía,
por que el mundo pertenece a quien se atreve
y la vida es mucho más para ser insignificante.

Charles Chaplin

martes, 5 de abril de 2011

La Elegía (Miguel Hernández)

No estamos, creo, en el momento de pensarlo aún, pero a mí me encantaría que algún amigo me echara de menos después de mi muerte como Miguel Hernández echa de menos a su coterráneo Ramón Sijé y lo plasma en el peoma Elegía, magistralmente cantada, sin apurar para nada el ritmo del dolor, por Joan Manuel Serrat. Escuchala con tranquilidad, siente el valor de una amistad con historia, que se trunca porque la vida andaba desatenta y la muerte estaba enamorada. A mi edad ya se me han ido algunos amigos y amigos de mis amigos y se que en lo que los años que restan por venir muchos mas partiran de mi lado y a todos esos les dedicaré en silencio "Elegía" y agradeceré a Hernández y Serrat por regalarme las palabras


.

viernes, 11 de marzo de 2011

Buscando respuestas


¿Vale la pena el amor sin amor?
¿Importa de verdad dar una mirada solo por amor aunque esta no sea correspondida?
¿Vale la pena derramar lagrimas por la noche necesitando solo un pedazo de su corazón para tener tranquilidad?
¿Vale la pena renunciar al mundo, convertirte en un rumor, en una sombra, en un recuerdo solo a la espera de que ese amor extraviado regrese a tus brazos?

¿HAS SIDO ALGUNA VEZ TAN INMENSAMENTE FELIZ QUE YA NO VALE LA PENA SEGUIR VIVIENDO?

Vicente Rey

Identidades


Si tu eres tú y yo soy yo,
pero tú eres tú porque yo soy yo,
y yo soy yo porque tú eres tú,
entonces ni tú eres tú ni yo soy yo.

Vicente Rey

"No de un si, si de un no"

Tiempo de tormenta, sin tener donde ocultarse.
Aún miro y me deslumbro, pero no quiero mirar,
porque quiero mirar y deslumbrarme,
dejar de ver, dejar de sentir,
¿pero porque no ver, porque no sentir?,
y sin forma de evitar que sus destellos me cieguen.
Quiero dejar de tener que ocultarme, quiero volver a mirar.

"Di si, di no, di no lo se, un si de un no, un no de un si, un no lo se"


Vicente Rey

viernes, 25 de febrero de 2011

HUEVEO

es un sustantivo postverbal que denomina la acción de huevear...
Con hueveo, el chileno se refiere a aquellas actividades que escapan a la norma económica utilitaria más que a la ética. Hueveo será la travesura, la pérdida de tiempo, la chacota, la bufonada que, aunque recibe la reprobación de las personas graves y formales, no constituye todavía la acción punible o vergonzosa. Como criterio deslindador, se puede considerar la edad del que practica el hueveo: la conducta que es normal es un niño o adolescente, pasa a ser hueveo en un mayor de edad. Son hueveos típicos, por ejemplo los jolgorios provocados por la ingesta inmoderada de licor, las diversiones expansivas en fiestas celebratorias como despedidas de soltero, bodas, bautizos, cumpleaños, onomásticos, aniversarios, inauguraciones familiares y múltiples -¡cuán múltiples!- ocasiones propicias a la libre manifestación de actitudes desenfadadas que generalmente subyacen sofocadas por las normas convencionales y la rutina de la vida diaria.

Cosme Portocarrero en "La palabra huevón", Lom 1998

lunes, 31 de enero de 2011

Cuentos Cortos: "Mi increíble papá"


Vivo con mi papá en un pequeño departamento de Portugal con Avenida Matta. Trabaja todo el día y llega tarde a casa. Siempre anda con ojeras, pero sonríe cada vez que me ve. Me mete a la cama y se queda a mi lado contándome cuentos hasta que me duermo. Una noche fingí dormir y me levanté para ver qué hacía. Lo descubrí poniéndose su traje especial. Una peluca y maquillaje protegían su identidad secreta y en una cartera llevaba sus aparatos y artefactos. Así, enfundado en mallas, salía todas las noches. Mi papá es un superhéroe.

Diego Guzmán, providencia (Santiago en 100 palabras, año 2007)

Sangrieta fue...


Sangrienta fue toda tierra del hombre.


Tiempo, edificaciones, rutas, lluvia,

borran las constelaciones del crimen,

lo cierto es que un planeta tan pequeño

fue mil veces cubierto por la sangre,

guerra o venganza, asechanza o batalla,

cayeron hombres, fueron devorados,

luego el olvido fue limpiando

cada metro cuadrado: alguna vez

un vago monumento mentiroso,

a veces una cláusula de bronce,

luego conversaciones, nacimientos,

municipalidades, y el olvido.

Qué artes tenemos para el exterminio

y que ciencia para extirpar recuerdos!

Está florido lo que fue sangriento,

prepararse muchachos,

para otra vez matar, morir de nuevo,

y cubrir con flores la sangre.

Pablo Neruda

"Mi mujer fatal"


Desde el primer momento que viste sus ojos, tuviste absoluta certeza que aquella mujer de cabellos rojos y labios rojos culpables, te traicionaría de manera descarada y totalmente ausente de culpa. Porque como por mandato divino, aquellas mujeres no son de tener sentimientos tan ligados a la debilidad humana.
Desde siempre sus infidelidades rozaron la perfección, presentándose como obras de arte pintadas con genial maestría, en lienzos de seda, y talladas en mármol virgen, totalmente imposibles de comprender para un ser vulgarmente moral como tú. Solo aquellos poetas malditos, desvanecidos en alcohol barato fueron capaces de entender el fin último del comportamiento de estas felinas independientes.
Pero la pregunta es,  ¿podríamos reprochar culpa alguna? Desde adolescente esa mujer tuvo plena conciencia que era más atractiva que el resto de sus amigas. Sintió la admiración enamorada de hombres menores, miradas de deseo de hombres de su edad y las obvias miradas culposas de hombres mucho mayores. 
Esa conciencia de objeto único de deseo fue potenciado ya de mujer con una libido pujante y explosiva que claramente no respetaría sentidos de pertenencia absurdos de ningún espécimen macho, menos los tuyos. 
Al final te sorprendió, que la infidelidad no fuera con tu mejor amigo, sino que fuera con el novio de su mejor amiga, lo que claramente era culpa de aquella mujer diminuta que expuso su hombre sin ningún tipo de precaución a una tentación sin límites.
Todo cuanto sucedió tu ya te lo esperabas, y en el final de tus días, durante esa lenta agonía (producida por una pasión desbocada) comprendiste que fuiste más sabio que muchos de los que pasaron por su cuerpo, porque siempre supiste que ella no te pertenecía y el que ella te regalara algunos momentos de su cuerpo, era solo producto de un regalo divino o quizas solo un accidente del destino y eso fue lo que te hizo diferente a todos los otros que vieron su corazón destrozado y esto fue precisamente el último recuerdo mientras brotaba la sangre de manera libre y sin culpa. 

Vicente Rey

La Mandrágora



A finales del 30 la atmósfera política en Chile estaba marcada por el triunfo del Frente Popular y la llegada de Pedro Aguirre Cerda a la presidencia de la nación. La izquierda se hacia cargo del destino nacional, ensanchándose el campo de acción de la democracia. Los jóvenes de entonces, la generación del 38, atendía y tomaba parte de los fenómenos sociales de la época.
A contracorriente del realismo y del profundo compromiso social que marcó la literatura de finales de los 30, surge la Mandrágora proponiéndose incorporar la poesía chilena en las líneas del pensamiento internacional. La posición asumida por este movimiento no es política, sino poética. Dicen que es necesario que la poesía, es decir, aquélla que brota en estado puro desde las profundidades de la conciencia humana, tiene que ser reconocida, tiene que ser aceptada en un pie de igualdad con todas las otras manifestaciones de la realidad.
Los fundadores de la Mandrágora se conocieron en el Liceo de Talca. Teófilo Cid proveniente de Temuco, Braulio Arenas de La Serena, y Enrique Gómez-Correa de Talca. Eran un grupo de amigos que coincidieron después en Santiago.
Además de Arenas, Cid y Gómez-Correa, participa desde el primer momento en el grupo un joven poeta, Jorge Cáceres, de 16 años en 1938 y muerto a muy temprana edad, en 1949. Ese año 38 fue presentado a Braulio por Gonzalo Rojas en los patios del Internado Nacional Barros Arana.
La génesis del surrealismo en Chile está marcada por la figura de Vicente Huidobro que traía, cada año, de sus viajes a París, revistas, manifiestos y noticias, con los que este grupo de amigos quedó deslumbrado y se decide, una década más tarde, actualizar el surrealismo a la realidad intelectual chilena. Escribieron a André Breton, quien, sorprendido de tener seguidores en estas latitudes, los acoge y les concede la venia para explotar su "marca registrada" como mejor les pareciera.
El 12 de julio de 1938 a las 18:30 horas en el salón de honor de la Universidad de Chile anuncian el nacimiento de un grupo y una revista revolucionarios llamado Mandrágora en honor a una planta de la familia de las solanáceas, cuya raíz bifurcada se asemeja a la forma humana, y contiene alcaloides con propiedades narcóticas, soporíferas y afrodisíacas; tradicionalmente se le asocia al culto de Afrodita, a la hechicería y a la magia.
La revista tiene el subtítulo de "Poesía, Filosofía, Pintura, Ciencia, Documentos". El comité directivo lo integran: B. Arenas, T. Cid y E. Gómez-Correa. La fecha del N°1 es de diciembre de 1938, en Santiago de Chile, alcanzó la publicación de siete números, siendo el último de la serie en octubre de 1943. Colaboraron en ella, aparte de los miembros del grupo, poetas y artistas plásticos como: Gonzalo Rojas (La miseria del hombre), Ferando Onfray (Trillada fábula en pro de la abolición del colmillo), Gustavo Osorio (Presencia y memoria), Jorge Cáceres, Vicente Huidobro, Pablo de Rokha, el pintor Eugenio Vidaurrázaga, Mario Urzúa, el músico Renato Jara, Alejandro Gaete y Mario Medina, el artista plástico y poeta Ludwig Zeller, entre otros.
En palabras de Braulio Arenas la Mandrágora "se propuso sistematizar, en un grupo, todo lo que podría considerar su destino poético, algo así como una escuela de iniciación del surrealismo en la que intercambiaron las primeras ideas en cuanto a organización que, en plano literario, tendría ciertas intenciones terroristas. Junto al entusiasmo, la pureza, los sueños, la libertad, también actos negros, sentido amenazante de la existencia, y en fin, inaugurar un ciclo de provocaciones que alteraran la realidad circundante."
Fue Braulio Arenas también, quien escribió uno de los textos que puede considerarse como manifiesto del grupo titulado "Mandrágora, poesía negra" publicado en el primer número de la revista Mandrágora. "Poesía negra", pero no en el sentido de "nègre" (después se ha hablado de "negritud"), sino de "noire", "oscura", en cierta aproximación y adhesión a los ideales estéticos del "Sturm und Drang". "La poesía es nictápole", dice Arenas, porque es la "que ve mejor de noche". Esto es que la poesía negra es un modo de ver, un modo de captar la realidad. Y el origen de la poesía no sería otra cosa que la libertad humana. Es la libertad la que permite al poeta "retroceder al mundo regular de las encantaciones alucinantes, para recoger ahí, con mirada ávidas de místicos, las manifestaciones transitivas de su realidad", y tal vez escribir "directamente del natural" pues estas visiones iluminan el recorrido y "ya no se sabe si se escribe o se mira, dejando a la mano el cuidado de reproducir un uniforme ajeno, pero que nos pertenece. He aquí el dictado automático de la poesía. Desvinculaban el concepto de la palabra, apoyando su automatismo en el famoso aforismo de Fabre d' Oliver. "Las consonantes son el cuerpo, y las vocales son el alma de las palabras."
La relación de la Mandrágora con los surrealistas franceses era próxima, tanto por las colaboraciones de ellos en la revista como por el pensamiento desarrollado en los artículos publicados en ella. Por ejemplo el articulo escrito por Teófilo Cid, "Continuadores del sueño", recoge la orientación materialista de Segundo Manifiesto del Surrealismo, insistiendo en el carácter totalizante de la actividad poética "con respecto a la sociedad y en general frente al universo", buscando traspasar los límites de la literatura para alcanzar una praxis vital.
Pero más allá de la presencia de la Mandrágora en el surrealismo internacional, el valor que ha tenido este movimiento en Chile fue el cambiar el rol burócrata que tenía la poesía, y situarla como un arte capaz de cambiar las perspectivas humanas.

"Convocando a la rebeldía perpetua del espíritu, pretendiendo forjar la vida como la más inesperada y asombrosa alegoría" (Mandrágora)

miércoles, 26 de enero de 2011

"La vida de un Loco"


Te quiero contar que la vida de un loco es difícil de vivir en un mundo tan normal, en donde todo está mal y muy pocas cosas están bien. 
Es difícil crecer y vivir siguiendo rutinas durante mucho tiempo. Los rostros siguen siendo los mismos, pero las circunstancias van cambiando conforme se va creciendo. Todo se vuelve un constante recuerdo.
Se siguen recordando los amigos del inicio de la vida, los cuales muchas veces se marchan para no volver, muchos te abandonan o los abandonas y otros simplemente son abandonados por la vida sin siquiera poder salvarlos. Yo fui uno de esos y lo sabes bien, pero a lo largo de esta vida, que es sueño según Calderón,  también conoces gente que se vuelve importante.
Se graba a fuego en tu piel la esencia de lo vivido, el recuerdo de lugares, tantas estupideces y borracheras sin sentido y sobre todo queda para siempre en tu recuerdo el llanto de tus seres queridos, esos recuerdos lamentablemente no te abanadonan jamás.
Los sueños y las noches bohemias en las que pensé en pura diversión olvidándome de las cosas importantes. Aprendí a tocar guitarra, a escribir mis amores y a ver el lado lindo de la vida, me enamoré varias veces y me hice adicto al chocolate.
Muchas veces fui un irresponsable de días de semana, y otras tantas solo fui un loco.
Aprendí mucho amando a mujeres mayores, el como se debe tocar con delicadeza un bello rostro, como tomar fuerzas del pelo largo de una mujer amante, y aprendí a amar y lo que es más difícil, aprendí a ser amado por lo que realmente soy. Las canciones que estuvieron en mi mente y que nunca dejaron de sonar en el balcón de mi soledad. Mi cuaderno y mi pluma que siempre fueron cómplices, de mis enojos, de mis momentos cursis cursis y de mis palabras.
Mis confidentes que están en otros lados y la confianza que tengo en los seres humanos anónimos con los cuales debatí, discutí hasta altas horas de la noche en algún bar republicano y olvidado de mi ciudad. Pienso en las huellas dejadas y en cada locura que están presentes en el recorrido de mi camino. Las flores que robé de un jardín y una banca de madera que me hace recordar, lo importante de una sonrisa.
Los momentos y los recuerdos que nunca cambiaré y que son tan importantes para mí. El primer amor, el primer beso, los primeros nervios y esa mirada sincera que aun veo entre sueños. Las ilusiones y las horas que siempre pasaron por mi lugar y el destino que me guarda una última jugada.
El dolor que también es parte del ser humano y nos hace sentir vivos. Las veces que debí llorar y mi tonto ego machista que durante los albores de mi hombría no me dio la oportunidad de sentir lo que es una lágrima rondando por mis ojos.
Nunca he sido un buen hijo y estoy lejos de ser una persona perfecta. Así soy yo, tengo cientos de defectos. No soy más que una vida, que respira y que disfruta cada instante y cada momento, como si fuera el último.
Las mañanas y los atardeceres que huelen a campo, con el sol iluminando y el silencio de muchas almas. El haber cantado con mi guitarra y con una flor en la mano, a la niña más linda del mundo fue lo mejor. Aprendiendo eso si que la niña más linda del mundo solo llega cuando tienes una hija
Aprendí a reír y divertirme, a ver la vida de una mejor manera, de una forma única.
Nunca olvidé los detalles que te volvieron interesante, incluso tu dibujo con brillitos que siempre llevo en mi corazón. Tu nombre pesa tanto que no puedo y no quiero olvidarlo.
Nunca aprendí a bailar, no creí que fuera tan importante, pero al final si lo era. Me vestí de payaso para dibujar sonrisas en tu cara, sé que no era necesario pero yo así lo creí. Al final todo valió la pena, el despertarme temprano para verte aunque fuera solo un instante, el poder regalarte un dulce y ver el brillo de tus ojos, esta es mi vida, la vida de un loco, que no sería igual si no te hubiera conocido.

Vicente Rey

lunes, 29 de noviembre de 2010

Fragmento de la carta de Marco a Emiliano Zapata


"Aquí estamos mi general, aquí estamos por que estos gobiernos siguen sin memoria para los indígenas y porque los ricos hacendados, con otros nombres, siguen despojando de sus tierras a los campesinos".


"Como entonces pasó, ahora Los gobiernos hacen Leyes para legitimar el robo de las tierras. Como entonces, los que se niegan a aceptar las injusticias son perseguidos, encarcelados y muertos. Pero como entonces mi general hay hombres y mujeres cabales que no se quedan callado y que luchan para no dejarse, se organizan para exigir tierra y libertad. Por eso le escribo a usted Don Emiliano para que sepa usted que aquí estamos y aquí seguimos".


"Y sí, mi General, así como usted, nosotros entendimos que la tierra y la libertad, la memoria pues, sólo se puede hacer cierta en la justicia. Por eso nos alzamos en armas, como usted nos enseñó Don Emiliano, por libertad y justicia. Y también vimos, como usted, que sólo podían conseguirse con democracia. Y entendemos, como usted, que tenemos que luchar contra los malos gobiernos para obtener lo que nos pertenece".


"Muchos son los campesinos sin tierra en México, Don Emiliano, muchos los indígenas olvidados. Unos y otros les estorban a los malos gobiernos y a los grandes ricos. Unos y otros son perseguidos por los ejércitos y las policías, criminales como los que los mandan. Pero indígenas y campesinos sin tierra, los muchos que no somos muchos somos también en la rebeldía y en la pelea. Como usted somos, mi General, así mero, rebeldes y luchadores".


"Y nomás le escribía yo, mi General, para decirle que aquí estamos, aquí seguimos, y aquí seguiremos aunque nos persigan con armas y con mentiras, aunque nos quieran comprar, aunque nos quieran engañar, aunque nos quieran olvidar. Aquí vamos a seguir porque nosotros escuchamos muy adentro y porque hicimos nuestras esas, sus palabras, que dijeron: "Que sigamos luchando y venzamos a aquellos que hace poco se han encumbrado, que ayudan a los que han quitado tierras a otros, los que para sí hacen muchos dineros con el trabajo de quienes son como nosotros, esos burladores en haciendas, ese es nuestro deber de honra, si nosotros queremos que nos llamen hombres de vida buena y en verdad buenos habitantes del pueblo".


Vale mi General Zapata. Salud y mucho corazón, porque todavía faltan muchas cuentas que hacer cabales en las tierras mexicanas.


Desde las montañas del Sureste Mexicano. Subcomandante Insurgente Marcos Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.



sábado, 11 de septiembre de 2010

El último discurso de Salvador Allende "Pagare con mi vida la lealtad del pueblo"

En un día como hoy hace ya 40 años, un hombre se encontró de frente con su destino y con la historia y como tantos otros hombres antes expuestos a la misma coyuntura, decidió enfrentarse con coraje a la traición de los que antes le habían jurado lealtad y con un enorme gesto en soledad fue capaz de darnos la libertad y dignidad que como pueblo nos acompaña hasta nuestros días. Nuestro presidente Salvador Allende ese día 11 de septiembre y en el momento en que las tinieblas de la infamia invadían el hogar del pueblo libre, en nuestra hora mas oscura , fue capaz de entregarnos un último discurso de valentía, de coraje, de dignidad y de grandeza, con el cual el hombre honesto, y libre pudo soportar el terror de 17 años de persecuciones solo por el hecho de querer un mundo mejor para el y para sus hijos.
Se podrán decir muchas cosas de lo sucedido, pero lo que será recordado en los últimos días de la humanidad, serán los gestos de valentía y coraje como el que nos brindo nuestro Salvador Allende.
Y es en su memoria que podemos decir con convicción que "Podrán humillarnos, torturarnos y asesinarnos, pero jamás podrán callarnos"

A continuación el último discurso de nuestro presidente Salvador Allende

sábado, 4 de septiembre de 2010

HEROES URBANOS: Sacerdote Joan Alsina "Mátame de frente, porque quiero verte para darte el perdón"


LA LECCION DE JOAN ALSINA

Sabía que lo buscaban y no huyó. Sabía que era muy posible que con el arresto fuera sometido a la tortura y que era incluso posible que le dieran muerte. Y sabiendo todo eso, el español Joan Alsina Hurtos tomó lápiz y papel la noche del 18 de septiembre de 1973 y escribió con la certeza de estar en víspera de morir. ¿Por qué? ¿No debió ser más fuerte el instinto de sobrevivencia? ¿O acaso se hizo misionero buscando ser un mártir? Quizás nada de eso.

Tenía apenas 31 años y ninguna duda acerca de su papel en este mundo. Ser sacerdote católico fue su deseo desde niño. Así se lo dijo a sus padres, José y Genoveva, cuando cumplió once años. Comenzaba la década de los cincuenta y el niño Alsina –en pleno franquismo- quería ser un cura obrero, levadura en la masa para hornear un pan que alimentara a los hambrientos. Primero fue el seminario de Girona, luego el Hispano Americano de Madrid, teniendo como objetivo central de su vida ser misionero en Latinoamérica. No había indicios que apuntaran al martirio cuando abordó el avión en Barajas y abrazó a sus padres y hermanos. Para entonces, 1968, Chile parecía un destino luminoso para un joven español iluminado por la fe cristiana. Iba a convertirse en un remero más de una goleta que, capitaneada por el cardenal Raúl Silva Henríquez, tenía claro el puerto de arribo: una Iglesia progresista para ayudar a construir un país con justicia social.

Entre lecturas de Teología de la Liberación y días de intenso trabajo, el joven Alsina se bebió de un sorbo el santo grial de la esperanza, inmerso entre los pobres de Chile –cristianos y marxistas- que apostaban al socialismo democrático con Salvador Allende como líder. Hasta que un día negro de septiembre de 1973 cuajó el complot y, con La Moneda en llamas, comenzaron a escucharse los bandos militares que instaban a la entrega de los rojos. El nombre de Joan Alsina estaba escrito en uno de esos bandos. Y sabiéndolo, ordenó sus escasas pertenencias y escribió la carta de despedida con la certeza de que “Cristo nos acompaña siempre, dondequiera que estemos” y con la percepción de ser grano de trigo en el campo de la historia: “si el grano de trigo no muere, no da fruto”. ¿Durmió esa noche? ¿Cuán largas fueron sus oraciones? No lo sabemos. Quizás el paisaje de Girona y los rostros amados custodiaron su vigilia. Al día siguiente, 19 de septiembre de 1973, cruzó temprano la puerta del Hospital San Juan de Dios –donde trabajaba- y fue arrestado. Pocas horas después, golpeado y sangrante, fue llevado hasta un puente de los tantos que cruzan el río Mapocho. El suboficial Donato López dio la orden de matarlo. Y el joven soldado Nelson Bañados, de apenas 18 años, cumplió la orden. Dice en su confesión: “Saqué a Juan del furgón y traté de vendarle los ojos. Pero Joan me dijo “por favor, no me pongas la venda. Mátame de frente, porque quiero verte para darte el perdón”. Fue muy rápido todo. Recuerdo que levantó su mirada al cielo, hizo un gesto con las manos, las puso luego sobre su corazón, movió los labios como si estuviera rezando y dijo: ‘Padre, perdónalos’. Yo le disparé la ráfaga… lo hice con la metralleta para que fuera más rápido”. Diez de la noche, 19 de septiembre. Los focos del vehículo iluminaban el patíbulo. La fuerza de la ráfaga dejó el cuerpo de Joan Alsina sobre la baranda del puente Bulnes y el soldado Bañados sólo lo impulsó levemente para que cayera. Abajo, las oscuras aguas del Mapocho se hicieron tumba para el sacerdote español como lo fueron para tantos chilenos en la dictadura.

El año 2005, un juez condenó a cinco años de cárcel al suboficial López. El soldado Bañados no necesitó condena. Se condenó a sí mismo a la lenta tortura de ver cada día la mirada de Alsina, bendiciéndolo y perdonándolo, antes de morir. Y se suicidó.